domingo, 25 de marzo de 2012

Hablando de Besos

Y estamos solos, bajo los árboles, que mecidos por el viento susurran al fondo. Tu me miras, con esos ojos que mi alma encandilan, y de repente, sin decir nada, te acercas, siento el tacto de tus manos en mi nuca, los vellos de la espalda se me erizan, puedo oír mi corazón palpitar desbocado, tu respiración entrecortada por un momento he notado, de repente mis pupilas se contraen al roce de tus labios, y cuando me besas me embriaga tu esencia , mi corazón sigue latiendo con fuerza.

¿Que has echo? Me pregunto. Al besarme algo, en lo profundo, ha estallado, y junto con ello mis pupilas se han dilatado, y algo me ha dicho susurrando, tranquila, el miedo ha pasado, y mi corazón, ya no es mio, ni el tuyo, es ya tuyo, los dos son solamente uno.

Después cada rincon de mi mente suspira inclemente por el anhelo de eso que desea encontrar, mas hay algo en el interior, que grita con dolor: no vuelvas a caer en el amor. Dejalo estar nada te va a solucionar amar. Cosa tan insignificante y perturbante como estar acompañado, mas ahora que sola me he quedado suspiro por eso... ¿como lo llaman? Si, ya se, lo llaman beso.

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