Una estrella, recién nacida,
aunque a penas tiene vida,
mira a su alrededor,
esperando, entre dolor,
en un silencio desolador.
Espera ese amor,
pequeña brisa cálida,
que encienda
su apagado corazón.
Esa brisa, se desliza,
lentamente a su interior.
Poco a poco se ve fulgor,
la estrella otra vez brilla,
aquel pequeño corazón
cree cerrar en su alma la herida,
y se enciende de pasión.
Algo, muy de repente,
dulce y amargo se siente
temeroso es el corazón,
y las puertas del amor
cierra a todo extraño
previniendo del dolor,
evitando cualquier daño.
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